martes, 14 de febrero de 2012



Introducción

La concepción que actualmente se tiene sobre las personas con discapacidad y las actitudes que ante ellas se asumen están muy ligadas con la historia de la sociedad y los sistemas de valores que en ella han imperado.  Variando lo largo de la historia desde el rechazo y el sometimiento hasta la dependencia y la sobreprotección que responden a una concepción proteccionista y asistencial.

En las últimas décadas, Costa Rica ha experimentado un creciente desarrollo en materia de atención a las personas con discapacidad.  A partir de la aprobación en 1996, de la ley 7600 “Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad” se intenta eliminar la discriminación, permitirles un mayor acceso a programas y servicios de educación, salud, recreación, entre otros. De esta forma, la ley asegura el derecho de todas las personas a la educación sin importar su condición, en igualdad de calidad y con los servicios de apoyo requeridos. Se intenta romper con paradigmas anteriores y asegurar una vida digna, mediante la eliminación de barreras, buscando la equiparación de oportunidades, la autonomía personal y no la dependencia y la accesibilidad del entorno.

Ante esta creciente integración de niños, niñas y jóvenes con necesidades especiales a la escuela común, los educadores debemos estar preparados para trabajar con apertura para la atención de las necesidades de todas las personas, basadas en un diagnóstico serio que permita tomar acciones que ayuden al máximo desarrollo del potencial de nuestros alumnos.

Este trabajo se compone de dos ejes, el primero sobre la función y principios del Diagnóstico Educativo, el segundo sobre la Educación Especial, inclusión y exclusión educativa.

I.                    Qué es Evaluación Diagnóstica
Diagnóstico
Concepto, propósitos y dimensiones.
El término diagnóstico es utilizado en diversas ciencias como la medicina, la psicología y la educación. Según Martínez (1993), el término proviene del griego “diagnosis” y hace referencia a distinguir e identificar datos sobre una situación particular para intervenir sobre ella.
En el caso del Diagnóstico Educativo se busca información acerca del nivel de aprendizaje de los estudiantes. Al respecto Torres (2011) indica que según el Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes, el diagnóstico consiste en detectar las características cognitivas, socio afectivas y psicomotrices de los alumnos o grupos para aplicar las estrategias pedagógicas correspondientes.   Así mismo, esta autora indica que el diagnóstico permite la formulación de hipótesis sobre las necesidades, habilidades, destrezas e intereses de los estudiantes.  
Siguiendo a Torres (2011), el diagnóstico aporta información cualitativa y cuantitativa relevante sobre la situación integral del estudiante. Para Martínez (1993), el diagnóstico educativo busca la diferenciación individual para mejorar el aprendizaje. Sin embargo, esta autora indica que para que un diagnóstico esté completo debería contar con datos sobre los contextos más amplios en los que se desarrolla el estudiante, tales como el grupo, la familia y la comunidad como agentes de socialización.
La información obtenida por medio del diagnóstico permite orientar las acciones, ya sea de manera preventiva (para potenciar el desarrollo) o correctiva (solución de problemas). Incluso torres (2011) indica que el diagnóstico permite personalizar los objetivos, actividades o metodologías del sistema educativo. Además, se aplica antes y durante el desarrollo del proceso educativo.
Torres (2011) indica que los propósitos del diagnóstico educativo son los siguientes:
“Establecer los objetivos, contenidos curriculares o competencias, posibles de alcanzar dentro el contexto educativo de aula.
Revisar el planeamiento formulado y tomar las decisiones que mejoren los resultados.
Comprobar el logro de los objetivos, contenidos curriculares y competencias estudiados en el año lectivo anterior.
Ajustar una programación general a las necesidades y características de los estudiantes, respetando la individualidad y la atención a la diversidad.
Determinar cuantitativamente y cualitativamente el crecimiento del estudiante en cuanto a los niveles cognoscitivos, socio afectivos y psicomotores.
Conocer el contexto, los antecedentes del estudiante, los datos referentes a la constitución familiar, a los niveles socioeconómico y cultural, datos que pueden ser de utilidad en los primeros momentos para comprender reacciones, adecuar estímulos o buscar apoyos” (Torres, 2011, pp. 6-7).

El diagnóstico permite recoger información sobre distintas dimensiones las cuales se detallan a continuación.
 
a)      Dimensión biológica

La dimensión biológica se refiere a  la influencia genética y el funcionamiento del cuerpo como organismo, su desarrollo y maduración. Según Torres (2011), en esta dimensión se ubican los datos sobre el desarrollo y estado de salud físico del estudiante, para determinar si existen enfermedades o problemas biológicos que puedan afectar el desempeño educativo. Esta información se puede obtener por medio de recopilación de una entrevista que aporte datos sobre la historia prenatal, postnatal, el desarrollo del lenguaje, el desarrollo motor, el estado de salud y las características del crecimiento en general.

b)      Dimensión psicológica

Para Torres (2011), la dimensión psicológica del alumno abarca tres campos: las actitudes, los intereses y la motivación, los cuales influyen en el desempeño académico. Según esta autora, es importante conocer estos datos debido a que la actitud del estudiante influye directamente en los resultados escolares, ya que influyen, por ejemplo en avanzar más allá de los objetivos básicos. Los intereses abarcan las áreas que más atraen al estudiante y se deben de conocer para asignar trabajo optativo en las áreas que este considere más atractivas.  Siguiendo la línea de la autora, conocer los reforzadores que promueven la motivación en el estudiante permite estimular su esfuerzo y dedicación.

c)       Dimensión cognitiva

La dimensión cognitiva se relaciona con la capacidad para procesar información por medio de la percepción y otras estrategias intelectuales. Abarca procesos como “la interpretación de la realidad, la formación de conceptos, la demostración o la resolución de problemas, el análisis y la síntesis” (Torres, 2011, p 8).  Estas inciden en “la planificación y ejecución de trabajos, la comparación de objetos, situaciones o ideas, la clasificación, la ordenación y e incluso para la expresión original en sus diversas manifestaciones y niveles” (Torres, 2011, p 8). 


2. Educación Especial
2.1 Educación especial

Según la Ley Fundamental de la Educación Capítulo IV, la Educación Especial es la que se imparte los estudiantes  “cuyas características físicas, metales, emocionales o sociales se aparten del tipo normal, con el objeto de favorecer el desarrollo de sus capacidades y su incorporación a la sociedad como elementos útiles”. Además, indica que requiere de métodos, técnicas, materiales y funcionarios apropiados para aportar al estudiante y su familia el mejor servicio. Sin embargo, esta definición no establece el tipo de diferencias que presenta la población y se aboca más a niños con dificultades.
Por el contrario, Manzano (2001), indica que la Educación Especial se dirige a sujetos excepcionales los cuales, ya sea por presentar alguna discapacidad  o ser más talentosos que la media, requieren programas especiales. López (1997), coincide en que la Educación Especial está destinada a niños con Necesidades Educativas Especiales, ya sea por tener algún tipo de discapacidad o por tratarse de niños talentosos.

Por esta razón, me parece que la definición que aporta Parrilla (1997) es importante de retomar, pues indica que la Educación Especial es un acto didáctico orientado por las características de los discentes. Al ser un acto didáctico,  a la Educación Especial le interesan los mismos conceptos que a la didáctica en general, es decir,  la enseñanza, el aprendizaje, la instrucción, los métodos, el profesor, el alumno, y las relaciones interpersonales entre ellos.

Estas definiciones son importantes pues nos ayudan a construir un concepto de Educación Especial centrado en los procesos y los apoyos que aporta para el desarrollo del máximo potencial del alumno, no en las limitaciones o dificultades que este presenta. Así, se alejan de la visión simplista que la caracteriza como la educación de los alumnos que no se pueden adaptar o enriquecer del currículo ordinario.


2.2 Diversidad 

La diversidad es el valor de comprender la riqueza cultural, social, ideológica, sexual, económica étnica entre otras que presentan los seres humanos. Aceptando que todas las personas son distintas y por ende únicas y especiales. Según Muntaner (2000), en las escuelas  “encontramos el hecho empírico, incuestionable, desde el propio sentido común, de que los ser es humanos, desde el punto de vista biológico, psicológico, social y cultural, diferimos unos de otros” (p, 3). Es decir, lo normal es la diferencia. 


En el ámbito escolar, existe toda esta variedad, ya sea por el contexto del que proviene el estudiante o por la variedad de ritmos de aprendizaje y los resultados académicos que obtienen los niños. Por lo tanto, la escuela  debe asumir la diversidad, asegurando la equidad para desarrollar las capacidades de los alumnos respetando sus características y necesidades. En este sentido,

Esta ineludible e indiscutible realidad obliga a replantear a la escuela y a la educación, muchos de los principios y de las prácticas dominantes tradicionalmente a lo largo del tiempo. La diversidad de los alumnos puede obviarse, esconderse y/o eliminarse, pero en cualquiera de estos casos creara problemáticas nuevas y dificultades, sino se atiende correctamente, desde el respeto, la tolerancia y la igualdad de oportunidades. (Muntaner, 2000, p 3).


2.3 Integración escolar

La integración escolar surge de la necesidad de terminar con la dicotomía entre la educación General y la Educación Especial. Unifica ambos tipos de aprendizaje para ofrecer los servicios que necesitan los estudiantes de acuerdo a sus necesidades.

Busca que los niños que han  estado escolarizados fuera de los centros educativos ordinarios puedan recibir la educación en ellos. Además, ofrece las mejores condiciones para el máximo desarrollo de sus capacidades, poniendo a su alcance los mismos beneficios y oportunidades que el resto de la población (Borsani y Gallicchio, citando a Zega, 1994).

Así, requiere que el Centro Educativo sea capaz de realizar un programa individualizado para los alumnos excepcionales que les permita la integración tanto en el ámbito académico como social y temporal que ellos requieren.

Busca que estos alumnos tengan experiencias lo más similares posible a las que tienen otros niños de su edad y que puedan formar parte de la comunidad en la que residen.

Para los niños con alguna discapacidad, ir a la escuela con los otros niños tiene la ventaja de que les permite adquirir los mismos valores y actitudes y parte de los conocimientos y habilidades que el resto de sus coetáneos. Esto fomenta la integración social, ya que al ser la escuela por naturaleza un ente socializador, es decir enseña a ser en sociedad, promueve valores  y destrezas que permiten la convivencia social. “El proyecto de integración a Rodolfo a la escuela común le permitió acceder al mundo de la cultura en el mismo plano que sus compañeros que no presentaban dificultad para el aprendizaje pedagógico” (Borsani y Gallicchio, 2000, p 97).



2.4 Escuela inclusiva 

Ainscow (2001) define la inclusión como,

Un proceso de incremento de la participación de los alumnos en las culturas, currículos y comunidades de sus escuelas locales y de reducción de su exclusión de los mismos, sin olvidar, por supuesto, que la educación abarca muchos procesos que se desarrollan fuera de las escuelas (p. 293-294).

Así, vemos que la inclusión va más allá de una integración al espacio físico, significa una participación efectiva en el sistema escolar, que le proporcione al alumno la educación diferenciada que necesita, utilizando las adaptaciones y medios necesarios. Parte de reconocer la diversidad, valorizar las diferencias humanas, aceptarlas dentro de un contexto social que puede
Ser educado en una escuela inclusiva es un derecho de todos los estudiantes, no sólo de los que tienen Necesidades Educativas Especiales.

No se admite que un alumno sea separado en tiempo o espacio en ningún momento, pues esto tiene un carácter excluyente.

Para Borsani y Gallicchio (2000), una escuela para que sea inclusiva debe “tener deseo de participar en el proyecto y posibilidad de sostenerlo porque cuenta con docentes interesados y con grupos escolares que puedan enriquecerse y enriquecer al niño ingresante ” (2000, p 36).  Para estas autoras la inclusión depende de los Currículos flexibles, la Capacitación del docente y el personal de apoyo especializado.


2.5 Exclusión de los estudiantes con necesidades educativas especiales

Según Escudero (2005), históricamente la Escuela no ha podido contrarrestar las desigualdades sociales, reflejándose estas en el sistema educativo. Según este autor, a pesar de que en la actualidad se han hecho grandes avances para democratizar el conocimiento, se dan profundas contradicciones debido a la desigualdad que existe tanto a nivel general como educativo.

A los sujetos y colectivos que son privados o marginados del acceso y disfrute de bienes y recursos esenciales para vivir con dignidad y autonomía, la exclusión los separa de la pertenencia efectiva a la sociedad. Los etiqueta con estigmas que minan tanto su identidad personal como sus posibilidades y capacidades de participar activamente en los diversos órdenes de la vida social. Y esa misma marginación de derechos fundamentales termina por socavar, en ocasiones, la asimilación y el ejercicio de aquellos deberes y valores que todas las personas hemos de cumplir para vivir con los demás en democracia, con sentido de pertenencia, afiliación y responsabilidad. (Escudero, 2005, p 3).

Así, para este autor, la privación del derecho a la educación va en contra de los derechos de los individuos y produce problemas sociales, además de ser éticamente reprobable.  En base a estos razonamientos, podemos concluir que la exclusión de los niños con Necesidades Educativas Especiales va en contra de la democratización de la educación y de los principios básicos de igualdad que promueven las leyes costarricenses. Además, perjudican a las personas pues no sólo se irrespetan sus derechos, sino que se las deja en un estado de vulnerabilidad.  

Para Borsani y Gallicchio (2000), los alumnos ya sea con discapacidades o con Necesidades Educativas enfrentan la exclusión de forma constante, encontrándose con escuelas que no toleran la diferencia,  ya que se enfocan en el déficit y no en la diversidad.  Estas escuelas, además buscan que los niños se adapten al sistema, en lugar de adaptar el sistema a los niños.